Querernos, jugar, descubrir y divertirnos. Esa es la prioridad.

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos. Es una verdad universal. Pero desde que soy madre, y sobre todo, desde que estoy en contacto con otras madres/padres de niños de edad similar a Sofía, me he dado cuenta de otra cosa: Lo que cada uno entiende por “lo mejor para mis hijos” es muy diverso y variopinto. 

Hace un par de semanas, en la guarde nos comentaron que tenían un convenio con una academia de inglés, y que podíamos apuntar a Sofía si queríamos. Vendrían a darles una clase a la semana allí en la guarde, pero para que fuese efectivo, debíamos todos los días escuchar unos CDs con ella. Por obligación, porque si no  las clases, por su poca frecuencia, no valdrían para nada. En eso no puedo estar más de acuerdo, si no hay un contacto muy constante con la lengua, no vale. 

Y ahí estaba yo, la que ha llegado donde ha llegado profesionalmente gracias en parte al inglés, la que años antes de quedarme embarazada hasta me planteaba hablarle en ese idioma a mis futuros hijos, la que quiere lo mejor para su hija, diciendo NO. 

No porque quiero que mi tiempo diario con mi hija, que es muy poco, sea para achucharla, para jugar a lo que ella quiera. Para ver cómo ella descubre el mundo a su ritmo y en base a sus gustos. Para hacerle cosquillas, jugar a llamar por teléfono,  y bailar con la música que queramos. 

Sofía llamando por teléfono


No, porque creo que sentirse querida, respetada y apoyada, y pasarlo bomba con sus padres, va a dejar en ella un poso mucho más trascendental que el inglés. Porque tendrá tiempo para aprender lenguas más mayor. Le costará más, pero sé por experiencia que se puede. 

Sé que estamos hablando de unos 20 minutos al día, pero es que de media, de lunes a viernes la veo despierta 3 horas. Es que no quiero que mi hija con 13 meses tenga obligaciones. 

Porque querernos, jugar, descubrir y divertirnos es la prioridad, y con el poco tiempo que tenemos, no quiero robarle ni un minuto más. 

En cambio, otros padres cuyos hijos están en la guarde de 9h a 18h como la mía, no solo se apuntaron sino que pidieron introducir también el chino. Lo hacen sin duda porque lo creen lo mejor, y lo respeto profundamente. Simplemente,  no lo veo así.