Observar a nuestros hijos

Como ya os he contado en alguna ocasión, soy una persona muy de “hacer”. Me cuesta mucho estarme quieta, y no hablemos ya de “no hacer nada”.

En cambio, con Sofía estoy disfrutando de un nuevo placer, que es observarla, sin hacer yo nada. Es absolutamente maravilloso ver cómo aprende, cómo reacciona, cómo procesa las distintas situaciones. A veces, hasta murmura cosas, que es divertidísimo.

Estoy convencida de que aprendo cosas de su personalidad y de cómo le funciona la cabecita que, de alguna manera, me perdería si en vez de simplemente observar, interviniese.

De hecho, me gusta mucho dejarle hacer las cosas a ella, porque además, cuando quiere ayuda la pide, de manera clara y contundente además.  Ella SIEMPRE quiere hacer las cosas por sí misma, y protesta cuando se le ayuda sin que ella lo pida.

No tiene precio contemplar las situaciones en las que ves cómo intenta hacer algo de una manera, no le sale y busca alternativas hasta conseguirlo, por ejemplo.

Así que os aconsejo que, siempre que podáis, aprovechéis un momento en el que vuestros peques estén tranquilos y les observéis. Son recuerdos imborrables.