La llegada de Sofía

Hace 26 días, el pasado 6 de Septiembre a las 5h30 de la mañana, nació nuestra pequeña. Tengo una sensación muy extraña en cuanto al paso del tiempo desde entonces: por una parte, me parece que Sofía lleva con nosotros toda la vida, pero por otra, no me puedo creer que haya pasado casi un mes, así como si nada.

Recuerdo que, en las clases del curso preparto, la matrona nos dijo que la mayoría de los partos eran buenos, pero que existía una tendencia a que solo contasen su experiencia las que lo pasan mal. De esta forma, la sensación que se genera es que la mayoría de los partos son “malos”. Por eso quiero contar el mío, que fue muy bueno, y así ayudar a cambiar esta corriente :-)

Yo llevaba desde 5 días antes con contracciones, que no eran muy dolorosas, pero sí bastante regulares a ratos. De hecho, tuvimos una falsa alarma en la que incluso fuimos al hospital el martes día 1. En la visita al hospital me explicaron que, aunque efectivamente las contracciones eran cada 5 minutos, hacía falta que fueran bastante dolorosas, y cada vez lo fuesen más. Gracias a eso evité más falsas alarmas en los días siguientes.

Así, llegamos al sábado, y a eso de las 17h empecé de nuevo con contracciones no dolorosas, pero que poco a poco me fueron molestando cada vez más. De hecho, a eso de las 19h, ya empezaban a ser un incordio. Tras una duchita y tomar un par de yogures, nos fuimos al hospital. As las 19h45 estábamos allí.

La primera exploración fue un poquito jarro de agua fría: Solo había dilatado 1cm y todavía no estaba el cuello 100% borrado, le quedaba un poquito. Reconozco que me vine un poco abajo: mi sensación era de estar más avanzada, y además estaba ya bastante molesta. Me quedé ingresada con la pauta de mi ginecóloga de “dejar que la naturaleza siga su curso”, es decir, que me dejaron tan tranquila, sin vía y sin hormonas. Estuve un buen rato tumbada monitorizada, y después a mi aire paseando por la habitación.

Fue pasando el tiempo, y hubo un momento en el que las contracciones empezaron a ser muy dolorosas, con la sensación de que me iba a “partir por la mitad”. Avisamos a la matrona, que llegó a los pocos minutos y me hizo una exploración. El cambio había sido importante: cuello completamente borrado y 3cm de dilatación. Estaba, ahora sí que sí, de parto. No sabéis la alegría que supuso ver cómo todo se ponía en marcha: me colocaron la vía y llamaron al anestesista para la epidural.

Ese era uno de mis momentos más temidos del proceso de parto, siempre le he tenido miedo a moverme cuando me pusieran la anestesia. Tengo que decir que el anestesista y la matrona me lo pusieron muy fácil, y que aunque el proceso me resultó molesto, fue relativamente rápido y sin complicaciones.

Ah, y entonces… llegó la felicidad. Estaba de parto, a pocas horas de conocer a nuestra hija, y prácticamente sin dolor. Teniendo en cuenta que era casi la 1 de la mañana, la matrona me sugirió que durmiese un poco, pero no tenía yo el cuerpo para dormir con todas las emociones que estaba viviendo. Pero sí que apagamos la luz e intentamos descansar. Y así, poquito a poco y maravillosamente, me iban explorando y viendo que todo marchaba bien.

En el momento en el que vieron que había dilatado ya 8cm, nos volvimos a “activar”. Mi marido dejó de descansar y se puso ya su pijama verde para entrar al paritorio, llegó también mi ginecóloga, y allí estuvimos contentos, emocionados, hablando de todo un poco.

Los nervios y la emoción fueron en aumento cuando ya nos dijeron que la dilatación era completa. Llegaba el momento. Por indicación de la matrona, hice 3 pujos allí en la habitación, y el papá ya vio la cabecita de nuestra hija. Ya estaba todo listo en el paritorio, así que allá me llevaron para por fin dar a luz. 

Todo fue muy rápido. Creo recordar que fueron 4 pujos, y la vimos. Cuando nació y me la pusieron encima, no se puede explicar lo que sentí. Un torbellino de emociones que hicieron que rompiese a llorar. Era mi hija, sanota y preciosa. Todo había ido perfecto. Eran las 5h30 de la mañana, y Sofía había llegado a nuestras vidas para hacerlas mejores. 

Después, se la llevaron “a calentar” un ratito porque estaba un poco fresquita, mientras a mí me cosían la episiotomía. Esto fue lo peor, estar separada de ella. Mandé al papi a supervisarla y me mandaba fotos para que fuese viendo cómo estaba.

Así, un poco después, estábamos los 3 en la habitación, los 3 muy bien y enormemente felices. Como veis, no podíamos pedir más, ya que todo fue fenomenal. Y a partir de ahí, empezó lo bueno :-)

 

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8 comments

    • Martina al Habla says:

      Gracias Beatriz! El aprendizaje de ser madre va muy bien la verdad. Hemos tenido muchísima suerte porque Sofía nos lo pone muy fácil de momento. Las 2 primeras semanas, con la revolución hormonal, tuve algunos momentos malos, pero ahora me encuentro muy adaptada la verdad!

  1. Carmma says:

    Enhorabuena!! Pau se adelantó bastante, era enorme y mis dos partos también han sido buenos, en la semana 37 he ingresado dilatada de 5cms con los dos, son los dos momentos más especiales e intensos de mi vida, y del último tengo una foto en el paritorio que refleja esa felicidad. 😊😊

    • Martina al Habla says:

      Enhorabuena a ti también Carmma! Sin duda son momentos que no se pueden explicar con palabras!Yo también tengo una foto en el paritorio, despeinada, con un granazo en la cara, llorosa… Y creo que es una de las fotos en las que mejor salgo en la vida!

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