Lo que me enseña mi hija

Mi hija tiene menos de 5 meses. Lo habitual es pensar que es nuestro rol enseñarle de todo a ella, algo que hacemos con una felicidad inmensa.  Pero lo cierto es que, día a día, descubro todo lo que me enseña ella a mí. Cosas que, cuando somos adultos, entre las prisas y la intoxicación ambiental, se nos olvidan.

Me enseña lo poco que debería importar el aspecto físico de las personas que nos quieren. Ella me sonríe con la misma intensidad cuando estoy recién levantada llena de ojeras, al salir de la ducha con el pelo en la toalla, o recién maquillada para ir a trabajar.

Me enseña la importancia de ser constante. No importa cuántas veces no sea capaz de darse la vuelta, ella lo sigue intentando con una sonrisa de oreja a oreja, divirtiéndose, y así consigue sus pequeños logros.

Me enseña que no hace falta hablar para comunicarse. Con sus expresiones, gemidos y gestos, nos deja muy claro lo que quiere.

Me enseña lo importante que son las necesidades básicas, ya que la intensidad de su llanto cuando tiene hambre o miedo nos pone muy fácil entender que nos necesita.

Me enseña qué mágico es el ser humano, cuando contempla con fascinación que tiene 2 manitas que sirven para coger cosas, que puede tocarnos con ellas o llevárselas a la boca.

Y así, cada día es una auténtica delicia, y me acuesto pensando que es muy probable que mi hija me enseñe casi más a mí que yo a ella.

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