Masaje perineal en el embarazo

La mayoría de las mujeres embarazadas tenemos una única preocupación: Que salga todo bien y nuestro bebé nazca sano.  Pero por supuesto, eso no significa que no sigamos siendo mujeres y queramos que nuestro cuerpo serrano se recupere lo mejor posible tras el embarazo.

Una de las zonas más afectadas por el embarazo  y el parto es, sin duda, la zona íntima :-) Y es que si el parto es vaginal, por ahí tiene que salir un bebé, que es un ser humano chiquitín, pero a la vez enorme para aquel agujerín. Por eso, cuando una está embarazada y se va acercando el momento del parto, la palabra episiotomía se vuelve habitual en tu vocabulario.

masaje perineal

La episiotomía es una incisión en la zona perineal (entre la vagina y el ano)  para ampliar el espacio de la salida del bebé. Se puede hacer con tijera o bisturí y hay que coserla después. De ahí viene el famoso comentario de las recién paridas “A mí me dieron X puntos”.

Existe muchísima polémica alrededor de la misma: Anteriormente se hacía siempre, de manera rutinaria, mientras que ahora se valora caso a caso.  El mayor motivo para hacerla es evitar desgarros incontrolados, pero al parecer ciertos estudios contradicen estas teorías.

En cualquier caso,  lo que está claro es que cuanto más elástica esté tu zona perineal, menos probabilidad de episiotomía se tiene, o en caso de necesitarla, más pequeñita será. Por eso se recomiendan los masajes perineales a partir de la semana 34 de embarazo. Existen cientos de páginas donde se explica bien científicamente en qué consiste el masaje perineal y cómo se hace, pero yo voy a contároslo en castellano antiguo.

Consiste en meterse el dedo gordo ahí dentro y hacer presión en las paredes, literalmente para estirarlas y hacer aquello más grande. Y duele. De hecho, si no duele, no lo estás haciendo bien. Así que no os dejéis engañar por la palabra masaje, hacerse esta maravilla es una inversión, pero no un placer. Hay 3 formas de enfocarlo:  hacérselo una misma, que te lo haga tu pareja, o acudir a una fisioterapeuta especializada.  

¿Qué es lo mejor? Pues es muy personal. Yo me niego a que me lo haga mi pareja, llamadme romántica pero prefiero que mi marido asocie meterse por esa zona a algo sexual y bonito. Mi intención era hacérmelo yo misma, pero me molesta bastante y al final me he dado el capricho de ir 2 veces a la semana a que me lo hagan.

La pregunta del millón es… ¿Funciona? Pues espero podéroslo contar en 10 días, jejeje. Lo que sí os digo es que la capacidad de dilatación del agujerín ha aumentado mucho desde que lo hago. Ahora veremos si me ahorra o no la episiotomía y si me ayuda en la recuperación.

Vosotras, ¿Estáis dándole al masaje perineal?

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