Mi experiencia posparto: Pasando el puerperio

Cuando ya estaba muy embarazada, es decir, con la típica barriga que ya parece que vas a explotar, la gente me preguntaba si me daba miedo el parto. Mi respuesta era siempre la misma, y una vez vivido, en esto no me equivocaba.

El parto no me daba miedo. Sí me daba respeto, pero al final, iba a dar a luz en un hospital y con un equipo en el que confiaba, me había preparado todo lo que podía, no estaba en mis manos que fuese de una forma u otra, y, aunque fuese horrible, era cuestión de un día (dos con muuuy mala suerte). Lo que sí me daba miedo era el puerperio, el posparto. La revolución hormonal, la novedad, los miedos… Y así ha sido. 

Hoy mi hija cumple 8 semanas, y cuando miro hacia atrás, me entra la risa de las cosas que al principio me daban un miedo horrible, de todo lo que se sufre… Pero creo sinceramente que es inevitable, y que cada una lo tiene que pasar. Por mucho que te cuenten, por mucho que te conciencies, tu cuerpo es a veces más fuerte que tú. Pero aún así, creo que es útil saber que lo que te está ocurriendo es normal, y por eso quiero compartir hoy aquí mis peores momentos del puerperio.

  • Miedo a que le pasase algo a mi hija: Este es, sin duda, el peor sentimiento que he experimentado. Cada vez que se atragantaba comiendo, o que estaba mucho tiempo quieta, o que le echábamos suero en la nariz, temía ciertamente que le pasase algo. Ahora me doy cuenta de lo estúpido que suena, pero en ese momento, crees realmente que puede pasar lo peor.
  • Llanto que te resulta desgarrador: Creo que a nadie le gusta oír llorar a un bebé. Pero de ahí a que sientas un dolor horroroso en tus entrañas cuando oyes llorar a tu hija, hasta el punto de llorar tú en algunas ocasiones, hay un mundo. Supongo que esto tiene que ver con la inteligencia de la naturaleza para que la madre atienda a su cría, pero vamos, yo estoy encantada de que se me haya pasado. Por supuesto, no me gusta que mi hija llore o lo pase mal, pero ya no me deja destrozada.
  • Falta de control absoluto de tus emociones: Pasar de pensar “qué feliz estoy” a llorar desconsolada porque “todo está mal” en 30 segundos ha sido habitual en mi puerperio. Bueno, habitual, me ha sucedido 4 o 5 veces, pero son más que suficientes. A una friki del control como soy yo, esto de no poder controlar cómo me siento no le gusta mucho. Pero, una vez más, ha desaparecido.
  • Miedo a estar haciéndolo mal: Este es, quizá, el temor que más esperas tener, porque es el que más comenta la gente. Además, hoy en día, hay que sumar al hecho de que todo el mundo te da su opinión, que existe muchísima información online, contradictoria por supuesto, para hacerte dudar aún más. Este miedo se va pasando no solo según se tranquilizan las hormonas, sino según ves que tu bebé crece con normalidad y está contento.

En definitiva, el puerperio tiene su tela, y tengo la sensación de que nos preparan mucho más para el parto (mucho más corto y con mucha más ayuda) que para el posparto. Aún así, no ha habido ni un solo día que haya pensado ni por un segundo que no valía la pena. Ni un solo día en el que no haya habido risas, ni un solo día en el que no haya adorado a mi hija.

¿Cómo fue vuestro puerperio?

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