¿Qué ejemplo le quiero dar a mi hija?

Soy madre de una niña. Vaya novedad, diréis, que tiene ya casi 11 meses la criatura. Pero han pasado algunas cosas últimamente que me han hecho pensar en algunas implicaciones que tiene esa frase.

Ser madre, además de no dormir un pijo y tener una mezcla de cansancio crónico y felicidad constante, implica ser el principal ejemplo para tus hijos. Te ven a diario, asumen que lo que haces es lo normal, les educas con lo que haces mucho más que con lo que dices. Serlo de una niña, y no de un niño, implica ciertas particularidades. Porque se convertirá en mujer (qué Julio Iglesias suena esto…), y tendrá que enfrentarse y convivir con lo que la sociedad trasmite, exige, establece, que debe ser/hacer una mujer.

Llevo mucho tiempo asqueada (sí, esa es la palabra) con el exceso de culto al cuerpo, la presión para estar perfectas, para llegar a todo.  Hay que estar delgadas en todo momento, también recién paridas. Haced la prueba: a ver cuántos titulares encontráis en prensa que hablen de “Pepita Perez, estupenda X meses después de dar a luz”. Cientos. Y estupenda hace referencia a que está delgada. No a que esté mentalmente bien, a que haya conseguido continuar con su carrera profesional si es lo que quería, a que haya encontrado una rutina que le haga feliz… No, es que está delgada. Es incorrecto, es horrible, es una presión innecesaria.

Analicemos qué porcentaje de lo que se publica en los medios de comunicación habla de culto al cuerpo, de adelgazar, de estar perfecta, de tener un culo bonito… ilustrado con modelos que se muestran perfectas (Y digo se muestran porque soy muy consciente por motivos laborales de todo el Photoshop, iluminación, maqullaje, peluquería… que hay detrás). Es un sinsentido. Un despropósito.

Hasta aquí, todo fácil. Muchas pensaréis como yo, quiero creer. Pensaréis que os gustaría que vuestra hija y la mía  viviesen en otro modelo de sociedad. Pensarlo es fácil.

Lo difícil viene cuando te miras al espejo. En mi caso, coincidiendo en el mismo día que mi marido me hace unas fotos en la piscina con la niña, y que leo este fantástico artículo, Madres Invisibles, de Devil Wears Zara.  Y me llevo un ZAS en toda la cara.

Porque yo, la misma que escribe toda llena de razón los párrafos anteriores, renuncio a fotos (o las hago de mala gana) cuando estoy sin pintar. Porque veo las fotos que me acaban de hacer del primer verano de mi hija, y en vez de ver “una madre y una hija felices disfrutando de un chapuzón”, veo “joer me ha salido un grano y vaya tripa que tengo”.

Es entonces cuando te das cuenta de lo importante que es la frase “soy madre de una niña”. ¿Qué ejemplo le quiero dar a mi hija? Pues desde luego, el que me dicta la cabeza, la serenidad, que me llevan a escribir los párrafos anteriores. Pero si luego no tengo la seguridad en mi misma y la autoestima bien alta para que eso se “respire” en mi casa, no voy a ser un buen ejemplo.

Así que este es mi propósito a partir de hoy: empezar a construir una versión de mí que se quiera más, que se respete más, que se valore más (como hacen, por suerte, todos los que me rodean), para poder ser el ejemplo que quiero ser.

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4 comments

  1. Evita Be says:

    Oleeeeeeee!!!! Sofía tiene en su madre el mejor ejemplo a seguir!!! Eres preciosa por dentro y por fuera y la madre perfecta para tu hija. Sois encantadores y un grano no debería enturbiar ni lo más mínimo la belleza que desprendéis como familia. Estoy de acuerdo en que debes valorarte y quererte más, pues tu valor es infinito sobre todo para tu hija. Muuuaaaak!!! (Consejos vendo que para mí no tengo Jajajajaja)

  2. Argel says:

    Tengo 67 años, una nieta de 13 m3ses, y mi hija ha recuperado una figura estupenda, lo que me encanta. Pero, a mi edad, las señoras que mas me gustan son las aquellas a las nota la edad que tienen, con sus imperfecciones físicas y sus perfecciones vitales. Y, si a mi, la edad me ha dejado sus posos en mi cara, mi cuerpo y mi cerebro, eso es lo que busco en una señora, al fin y al cabo la vida es un camino, y lo peor del mundo es tratar de quedarse atrás. Los avances tienen que ser en todos los aspectos. y se equivoca quien pretenda quedarse en un momento del pasado.

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