Todos pendientes de los pendientes

Cuando estaba embarazada y tuve confirmación de que esperaba una niña, tuve claro que le pondría pendientes al nacer. Digamos que por tradición, o por costumbre, no me lo imaginaba de otra manera. Así que, cuando nació, preguntamos en el hospital si se los podían hacer y dimos el paso. En ese momento, se me partió el alma de pensar que le iban a hacer daño innecesariamente a la peque, pero asumí que serían las hormonas postparto y fuimos adelante.

Los problemas vinieron varios meses después, cuando empezó a tener eccemas en esa zona. Las 2 primeras veces fueron cosas leves, que no le molestaban, y que se pasaron muy prontito con un poco de crema.

Pero la pasada Navidad, supongo que también coincidiendo con que Sofía tiene mucha más conciencia de su cuerpo y se toca todo, orejas incluidas, tuvimos un buen lío. Se le hizo una dermatitis atópica sobreinfectada bastante importante, vamos, que tenía las orejitas destrozadas, y le molestaba tanto que ni siquiera nos dejaba echarle la crema. Había que hacerlo dormida y aún así, giraba la cabeza en cuanto notaba contacto.

Evidentemente, de manera inmediata le sacamos los pendientes. Y tomamos la decisión de que no se los vamos a volver a poner a medio plazo. Para ser exactos, hasta que la niña hable y nos diga que los quiere.

Ha sido un auténtico shock ver las reacciones de nuestro entorno al respecto. Fueron muy pocas las personas que consideraron que nuestro criterio era correcto, que para qué íbamos a estar creando una posibilidad de infección sin necesidad. Tuvimos que escuchar comentarios bastante curiosos:

  • “Con una aguja e hilo de sutura mantenedle el agujero abierto”
  • “Va a parecer un niño”
  • “Sin pendientes está menos guapa”
  • “Se van a meter con ella en el colegio si no tiene pendientes”
  • “Llévala a hacer los agujeros otra vez, y si tiene otra infección mala suerte”

No critico a nadie por ponerle pendientes a su bebé. Yo lo hice. Tampoco critico que para alguien sea importante. Lo que no puedo entender es que, una vez que por culpa de los pendientes se crea un problema de salud, haya gente que realmente nos presione por “renunciar” a ellos.

Hablamos de un bebé por favor, tiene años y años por delante para decidir si quiere sufrir por su aspecto físico.

¿Os ha pasado algo parecido?

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